Gimió olvidándose por completo que Dmitry estaba ahí, justo enfrente observándola. Poco después saco la punta de su vibrador y lo llevo a su clítoris, justo donde Dmitry se empeñaba en masajear y donde antes había conseguido tener un orgasmo.
Natasha le había dicho que por lo general, eran pocos los hombres que lograban provocar un orgasmo vaginal, así que muchas mujeres, incluso amas de casa tenían que fingir para darle placer a su esposos porque su machismo no les permitía aceptar que no eran