—También dice que ha participado en orgías con mujeres y hombres en París—expreso Sarah, aunque no estaba cien por ciento segura de eso, era un chisme que había llegado a sus oídos en una de las fiestas en las que su fallecido suegro la había obligado a asistir en representación de su esposo, en aquel lugar todo el mundo, en especial mujeres hablaban de su esposo y lo descarado que era por seguir buscando el calor de otros brazos en lugar de estar con su esposa, Sarah se había sentido humillada