Si bien parecía que Dmitry estaba relajado, Sarah pudo percibir que su mandíbula y sus hombros estaban rígidos, casi podía sentir que en cualquier momento se arrojaría sobre ella como un felino al acecho, pero mientras lo miraba con detenimiento, se percató que él había hecho lo mismo, la había estudiado y había visto en sus ojos inquietud.
—¿Nerviosa?—pregunto Dmitry dejando su copa junto a la suya y cuando volvió a colocar su espalda sobre el respaldo del sofá, ella ladeó la cabeza para negar