Sarah caminó hacia la estancia, vio el teléfono y se aproximó, pero antes de enunciar una sola sílaba, aspiro aire para encontrar ahí un poco de valor para poder hablar con su esposo.
—¿Diga?—expreso ella tratando de aparentar calma y aquel dulce tono de voz causo que Dmitry se tranquilizara, puesto que había sido su rápida manera de alterarse una de las causas por la que Sarah había optado por escapar.
—Tesoro— dijo y suspiro para después volver a retomar un poco más de aire— ¿Por qué te fuis