El palpitar acelerado de su corazón se sentía bien. Era el primer te amo que salía de sus labios. Sara le tomó del rostro, acercándolo a él para besarlo. Si antes la pasión era desbordante, en esta ocasión era indescriptible. Aferrándose al cuerpo de Vicenzo se besaron como si no hubiera un mañana; una pequeña lágrima de felicidad se escapó de sus ojos para mezclarse con el suave beso que este depositaba junto a su boca.
Ambos se sentían plenos, felices y altas expectativas sobre su futuro. Uno