Capítulo 20

Dicho aquello solté su repugnante melena, ocasionando que su cabeza rebotara un poco, los ebrios del bar se encontraban demasiado inmersos en sus propios problemas como para siquiera darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor, cuando Briseida se recompuso un poco del ataque enredo sus brazos alrededor del cuello de mi amado james colocando prácticamente su escote sobre el rostro de mi adormecido profesor.

-Has perdido niña, admítelo s

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