LA oficina estaba en silencio.
Demasiado silencio.
La Sra. Lesley se echó un poco hacia atrás en su silla, con su computadora portátil abierta frente a ella pero olvidada desde hacía rato, mientras su teléfono descansaba en su mano. Su pulgar se movía distraídamente por la pantalla, deslizándose sin intención, sin enfoque.
Simplemente... dejando pasar el tiempo. Evitando pensar. Hasta que lo vio a él.
Su exmarido.
Lo primero fue la sonrisa: amplia, orgullosa, familiar de una manera que todavía