130. Pérdidas
El motor del Escalade murió bajo las manos de Nathan. El postre que tanto le había costado encontrar descansaba en el asiento del copiloto.
Nathan contempló la casa. Una luz tenue escapaba del recibidor, mientras el resto permanecía en penumbras. Afuera, el cielo se teñía de púrpura. Desde el arresto de James y la desaparición de Walter, había aprendido a valorar estos instantes de quietud.
Al entrar, el silencio lo recibió. Emma siempre corría hacia él con King tras sus pasos, pero recordó que