Freya
Lo esperé exactamente donde me pidió hasta que casi comencé a sentir que se había ido para siempre, di un bostezo aburrido mientras me levantaba y caminaba hacia la ventana, haciendo a un lado las cortinas y la entrada apareció a la vista, pocas personas se podían ver alrededor de las instalaciones, por la forma en que se comportaban, cualquiera que los viera sabría que pertenecen aquí, no importa si muestran colmillos o no.
El sonido de la puerta al abrirse me hizo girarme, esperando que