Durante algunos segundos me quedé en shock mirando la palabra escrita en el cuaderno. Meg era la loba más dulce y servicial que había conocido, amable y habilidosa en todo lo que se proponía hacer. ¿Cómo alguien así, con un alma tan gentil, podía ser una loba roja y haber sufrido todo aquello?
Ya sospechaba que el inicio de su vida no debía haber sido fácil por ser una loba roja, pero no imaginaba que el macho que debía haberla protegido con su vida había marcado su rostro para siempre.
Sentí u