Una boda por malcriado.
Beatriz estaba en la empresa con su esposo y su rostro se tornó rojo de la ira, estaba en medio de una llamada telefónica con el entrenador de Derek.
—Entiendo muy bien, no tengo ningún problema, y muchas gracias por avisar—
Beatriz colgó la llamada y miro a Roberto que estaba intrigado por la conversación.
—¿Que sucede preciosa? ¿puedo ayudarte en algo? — estaba muy preocupado al verla alterada
Ella se acercó hasta él y se sentó en sus piernas, necesitaba y buscaba un abrazo, se estaba deprimi