Daniel ha despertado.
Ámbar se sentía fuera de lugar en la lujosa mansión de su hermana. A pesar de los esfuerzos de esta última por hacerla sentir bienvenida, Ámbar no podía evitar sentirse incómoda entre los muebles elegantes y las decoraciones ostentosas. Cada rincón de la casa parecía recordarle la brecha que existía entre ella y su hermana, recordando constantemente su origen humilde, aunque Alicia fue tan humilde y amoroso con ella, pero fue un choque para Ámbar toda esta situación.
Con un suspiro resignado,