45. Capítulo: Imbécil
Trago con dureza. Es una realidad que me calcina viva. Ir a cualquier sitio, más si es con Alek representa un inminente peligro al que no estoy ilesa. Podría morir en un ataque, en alguna emboscada y eso me aterra demasiado. Mis ojos escuecen, no por el corto tiempo que he estado frente a ese aparato sino porque quiero llorar. Pronto ya las lágrimas están escapando.
—Mamá, no creo que eso se pueda ahora, ni siquiera se lo comentaré a Alek. Siento que salir es peor, me voy a estresar teniendo q