Mundo de ficçãoIniciar sessãoAbro los ojos, me los froto al tiempo que bostezo. Estoy sola en la habitación, al ladear la cabeza avisto sobre la mesilla una píldora sobre la servilleta a la par de un vaso de agua. No tardo en tomarla.
Mis ojos se clavan en ese anillo, sonrío, si tan solo fuera de verdad y Aleksander otro tipo de persona entonces todo fuera perfecto. Aunque muy valiosa la sortija, no tiene el valor más importante: amor.
¿Qué hay del colgante? No lo sé.
Me doy prisa, rápidamente me encamino a mi habitación. En el interior de mi alcoba siento la necesidad de ponerle seguro a la puerta. Cepillo mis dientes y tomo una ducha larga, lo suficiente para drenar mi mente y poner en orden la mezcolanza que está en mi cabeza.
¿Qué rayos me ocurre? He dejado de ver a Konstantinov como un malvado hombre que mucho daño me ha hecho, ya mis ojos no observan a un tipo que me privó de la libertad.
Es







