Capítulo 37

Era una locura pensar que ella estaba acá, hasta hace unos días pensé que no volvería a verla o que no querría hablarme más.

—Gracias por invitarme, pero debo ir a almorzar —se disculpa la morena—. Me encantaría quedarme, pero ya sabes como es la abuela.

—Si queres puedes venir en la tarde. Y tú Sel, limpia esa boca y lleva a esta hermosa niña a su casa, toma las llaves de mi camioneta —dice levantándose para buscarla al lado de la puerta princi

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