Isla soltó un suspiro y dejó caer su cabeza en el espaldar de su asiento. Una sonrisa se extendió por su rostro.
La última semana había sido una locura y apenas había descansado lo suficiente. Ella y su equipo habían trabajado sin parar para elaborar el plan a presentar para la construcción de un nuevo supermercado. El cliente era conocido por ser bastante exigente, así que no podían permitirse errores.
El esfuerzo valió la pena, habían ganado la litigación. Ella se sentía orgullosa de ver años