El hospital estaba tranquilo, las luces suaves iluminaban los pasillos mientras el sol comenzaba a ponerse. Georgina descansaba en su cama, sus ojos cerrados mientras procesaba todo lo que había sucedido. Emanuel y Verónica estaban afuera, sentados en la sala de espera, con Carolina de pie cerca de ellos, observando a su madre con una mezcla de preocupación y determinación.
—Mamá, tenemos que hablar —dijo Carolina con suavidad, tomando asiento junto a Verónica.
Verónica levantó la mirada, sorpr