Capítulo – La Telaraña
—Mandala —susurró Charlotte, con una sonrisa torcida en los labios.
Amalia, sentada junto a ella en el pequeño salón privado de la casa de Charlotte, revisaba las fotos una por una en su celular, el brillo de la malicia iluminándole el rostro.
—¿Cuál mando primero, mamá? —preguntó, divertida.
Charlotte se inclinó, revisando por encima de su hombro.
—Esa —señaló con una uña perfecta pintada de rojo—. La del café en el hospital. Donde Stephen está sonriendo, relajado. Que p