"La telaraña invisible"
La tarde en Alicante caía lentamente, dorando las calles con ese brillo nostálgico que parecía envolverlo todo en una calma tibia. Stephen dejó su chaqueta en el respaldo del sillón, recién llegado del hospital, y apenas encendió su teléfono, vio que tenía una llamada perdida de Londres.
Su madre.
Suspiró, sintiendo ese peso antiguo, ese eco de deber y resignación que Margaret Jones siempre había sabido cargarle en los hombros desde pequeño.
Con un movimiento lento, casi