Capítulo : Donde Arde el Silencio.
El mediodía caía pesado sobre la ciudad, con ese calor pegajoso que hacía latir las sienes y agudizaba los sentidos. Mateo esperaba en la esquina de la consultoría Funes, con las manos en los bolsillos y la vista clavada en el pavimento. No sabía por qué estaba ahí. O sí. Pero no lo quería admitir. El mensaje de Sergio había sido claro: “Necesito hablar con vos. Cara a cara.”
Y ahí estaba.
Cuando lo vio cruzar la avenida, con la camisa arremangada y la mira