La noche seguía su curso, pero para Paula y Eleonor, todo estaba detenido en el tiempo.
La fiesta quedaba atrás. La música seguía vibrando dentro del local, las risas de los estudiantes aún resonaban, pero para ellas, el mundo se había reducido a un campo de batalla invisible.
Uno donde los secretos se desenterraban a la fuerza.
Donde las verdades dolían más que cualquier golpe.
Donde el pasado volvía a cobrarse cada herida.
El aire estaba gélido, el viento soplaba con fiereza entre los árb