Las penumbras de la noche comienzan a engullir la luz de la tarde. El canto matutino de aves cambia con mucha lentitud por el nuevo canto nocturno de grillos y sapos llenando el ambiente de las afueras de la gran mansión de la manada.
La oficina del alfa esta a oscuras y un hombre despierta confundido y un poco atolondrado.
— ¡Ah! — se lleva la mano a la cabeza— ¡Al parecer me quede dormido!
Con torpeza se levanta de aquel sillón y lo mira con desconfianza.
— ¿Cómo llegué hasta ahí? — dijo en v