97. Mera curiosidad
Nick
A la mañana siguiente, ambos más descansados, abro los ojos y mi computadora sigue encendida al igual que la de ella, abre los ojos y me mira.
—Buenos días —sonríe mientras se talla los ojos.
—Buenos días —me pongo de pie y me estiro —esto hubiera sido mejor si me hubieras dejado dormir contigo, al menos así no tendría que verte a través de la pantalla, porque te tendría frente a mí.
—Te haré esperar más tiempo —menciona levantándose también.
Ambos estamos buscando la ropa en nuestro armar