12. La veo en sus ojos
Ximena
Me molestaba la luz blanca, mis ojos con dificultad podían acoplarse a ella, cuando intenté incorporarme sentí que me mareaba de nuevo así que volví a mi posición inicial.
—Cariño estás bien —se levantó del sillón y se colocó a mi lado —¿Cómo te sientes?
—¿Tía?
Miré a mi alrededor, solo estaba ella.
—¿Dónde está Camille? ¿Cómo está el bebé?
—Ximena, tienes que escucharme.
—¿Y mi mamá?
—Xime
—¿Y papá?
Al tratarse de su hermano no pudo contenerse, al verla derrumbarse solo imaginé lo peor,