Esa tarde parecía haberse reiniciado el caos alrededor de Tania. La casa donde se encontraban recluidos dejó de mostrar paz para convertirse en una pasarela de infinidad de oficiales de la policía, del ejército y de políticos de turno.
Todos querían verla, hablar con ella y conocer la realidad de las historias asombrosas que otros contaban.
Tania tuvo que entrevistarse con alguno de esos hombres y mujeres por insistencia del doctor Guerra. Si querían permanecer en ese lugar, lejos de los period