Los recuerdos regresaron y con mayor fuerza. Tania no podía evitar sentir en su piel las sensaciones que aún le producía Lucas con sus atenciones, llevaba días sin estar cerca de él y era como si jamás se hubiesen separado.
Tan solo cerraba los ojos y era capaz de rememorar en su cabeza el toque suave de sus labios y la perversidad de sus manos, que la atormentaban con sus caricias hasta hacerla enloquecer.
Lloró una vez más con desconsuelo, prometiéndose a sí misma ser la última vez que lo hac