Kimberley aparcó el auto donde le indicó Francis y ambos bajaron del auto para ayudar a los niños a hacerlo. Luego de un delicioso almuerzo y algunos paseos por la zona, caminaron hacia la playa para poder observar el atardecer. Los niños jugaron bastante tiempo en la arena, la pareja amaba ver divertirse a los mellizos con la arena. La noche llegó muy rápido para todos porque cuando uno se divierte el tiempo pasa rápido.
—Creo que es hora de regresar, ¿verdad? —indicó Francis al ver los último