Jennifer recordó que una de sus compañeras de los dos años que estudió medicina, trabajaba en el mismo hospital en el cual estaba internado Francis y con el favor de la doctora quien era jefa de guardia en terapia intensiva, podría verlo. No le importaba que fueran unos cuantos minutos por día, para la joven era suficiente. Nadie se enteró de que ella lo visitaba, ni siquiera sus suegros.
Era tal el grado de desesperación que tenía la joven, que sentía que su vida pendía de un hilo. Estaba tan