—Oye, casi me agarras la mano —vociferó ofuscado.
—¿A dónde crees que vas? —inquirió el joven interponiéndose entre él y el auto.
—A mi casa, a donde más —respondió intentando apartar a su hermano.
—No puedes irte en un momento cómo este, Kimberley te necesita —retrucó Dustin.
—Ella lo que necesita es espacio —comentó el joven—. Ahora deja que me vaya.
—No Francis, ella te necesita. No ves que está pasando por un momento delicado.
—Tú no sabes nada de mi vida. —Lo apuntó con el índice—. Más de