Capítulo 30 . Embarazo, entrega y vacío del alma. *Elisabeth*.
Cuando me sucedió aquello mi corazón quedó paralizado, y creía que a partir de aquel momento jamás sería capaz de sentirme ni una pizca de amor. Mamá siempre solia contarme lo bonita que habia sido la historia con mi padre, quien en realidad era mi padrastro, y yo fantaseaba creyendo que algun día llegaría una persona también para mi con la que pudiera sentir algo parecido, increíblemente especial y que ocupase mis pensamientos a todas horas.
Contrariamente, el primer amor, ese que ocupa un lug