Capítulo 57.
Luciana abre los ojos pero lo que mira es incomprensible.
“¿Dónde estoy?” Piensa ella nerviosa al identificar las paredes blancas, una sábana cubriendo su cuerpo y varias máquinas que regulaban su salud en ese momento.
— ¿Estoy en un hospital?— Preguntó ella creyéndose sola.
— En una clínica— La voz de un hombre de la tercera edad la sorprendió y ella dio un pequeño brinco en consecuencia, al girarse se encontró con un doctor que estaba revisando unos estudios impresos.
— Pero ¿cómo llegué aquí