Capítulo 39.
El hangar en el que habían llegado le mostraba absolutamente todo cubierto por una sabana de hielo, blanco y puro.
Moscú finalmente era parte del horizonte, Luciana sintió la diferencia de temperatura solo con acercarse a la puerta de desembarque del avión.
— Uff… que frío — Dijo ella a pesar de estar muy bien cubierta, no estaba preparada para un cambio de temperatura tan drástico.
Aun así ella bajó las escaleras para adentrarse a una especie de tubo que mantenía un clima no tan frio aislándola