Capítulo 40.
Luciana se secaba el cabello después de haber tomado una ducha relajante y revitalizadora.

— Este lugar es maravilloso— decía al mismo tiempo que se acercaba al gran ventanal que la separaba del exterior.

“Definitivamente” pensaba para sí misma “este es un lugar en el que jamás pensé estar” toca el cristal con su mano y al quitarla deja la huella marcada por su calor en contraste con el frío del exterior.

—Es exactamente como me siento —dice con un susurro resignado— encerrada, incapaz de ser co
Alana Aguilar

y ahora?

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