Capítulo 36.
En una casa a las afueras de la ciudad, la cual podría pasar por un pequeño rancho, donde se veían caballerizas, pequeños grupos de ganado y varios perros corriendo en el amplio campo del lugar, llegaba un auto de lujo a mayor velocidad a la que debería ir en un camino de terracería.
El polvo que desprendía ese monstruo de metal desesperado por donde pasara formando una nube de tierra, cubriendo por completo la carrocería del auto.
Un derrape prolongado indicaba que había llegado a donde el cho