Capítulo 35.
Llegada la noche en un restaurante, donde se puede ver con claridad el horizonte, con el contraste de su oscura profundidad.
Luciana se encuentra perdida entre los movimientos impresionantes de las olas del mar, así como la cautivaba esa rabia con la que se estrellaban en contra de las rocas en la orilla, ¿Seria ella una ola? Se preguntaba.
A pesar de su inmenso recorrido, ellas pierden la forma y esencia ante su primer conflicto, aunque ella por el momento se sentía sobrepasada.
— ¿Miranda?...—