Capítulo 32.
En una oficina absolutamente imponente y lujosa en la cima de un edificio, se encontraba una mujer decidida e igual de imponente al teléfono.
—Dime ¿qué está sucediendo?— su voz era cauta pero al mismo tiempo dejaba claro que con ella no funcionaban las disculpas.
—Señora ha habido acercamientos entre Mauricio y Luciana —respondió Rosa tranquilamente, lo que tenía para decir era justo lo que su jefa estaba esperando— Victoria se ha reunido en algunas ocasiones con su hija, dejando claro que poco