Capítulo 18.
Respaldado por la oscuridad de la noche, un hombre que caminaba intentando pasar desapercibido por la gente entraba a una farmacia veinticuatro horas.
El gorro de su sudadera ocultaba completamente su rostro y su actitud puso nervioso a quien atendía el lugar.
Este hombre misterioso sacó la mano de sus bolsillos y extendió una hoja al dependiente.
— ¿Lo tienes?— preguntó nervioso seguía mirando para todos lados, en busca de algo que estuviera fuera de lugar.
El joven extendió su mano temblorosa