Capítulo 17.
En el ocaso del día cuando los últimos rayos del sol llegan a los ojos de Luciana provocan que ella despierte.
Su cuerpo que en ese momento sentía sensible y renovado estaba completamente desnudo y satisfecho en una sábana, que lo único que hacía era abrazar su satisfacción.
Entre la penumbra del sueño y la conciencia escuchó agua correr.
— ¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió?— se preguntó aún con la garganta cerrada.
Se levantó de la cama tomando una bata para cubrirse y paso a paso se acercó al baño de