Capítulo 146.
En la prisión, en la celda ciento noventa y tres Miranda se encontraba aun sin comprender por que le estaba sucediendo esto.
— Presa mil cuatrocientos ochenta arriba, tienes visitas.
La voz de la guardia era áspera y sin compasión como la de un verdugo ya agotado e insensible de lo que pasara a su alrededor.
Miranda tuvo que revisar el numero que tenía grabado en su uniforme para darse cuenta que era ella quien tenía visitas.
— ¿Quién es? — Pregunto temerosa, dese que había llegado había aprendi