Por Alejandro
Pasó la semana y la chica nueva respondía excelente a todo lo que le pedía, ya sean informes, comunicaciones al exterior o preparar la sala de juntas.
Lo que no me gustaba era que cada gerente, director o empresario que venía, tenía un halago para ella.
Parecía que todos quedaban fascinados y si nos traía café o algún informe, a todos se le iban los ojos detrás de ella.
No es que se vistiera provocativa, lo suficiente para ser atractiva, pero toda ella era una tentación.
Le dije q