Antonio se levantó y se sacudió el saco.
—Me voy.
El director Ramírez lo acompañó hasta la puerta, deshaciéndose en atenciones.
No pudo respirar tranquilo hasta que se fue aquel hombre al que no podía darse el lujo de contrariar.
***
En casa de los Rodríguez, Camila seguía sentada en la orilla de la cama.
No se movió hasta que sonó su celular.
Miró la pantalla y vio que era Isabella. La llamada la tomó por sorpresa.
Antes, siempre había sido Camila quien la buscaba. Nunca imaginó que Isabella la