Mundo ficciónIniciar sesiónApós cinco anos longe de casa, Davi resolve passar um tempo na fazenda de seus pais para se refugiar um pouco da cidade grande. Ou pelo menos é isso que alega a sua família para explicar essa volta repentina. Em sua bagagem, ele traz muitos mais do que apenas seus pertences — traz segredos e arrependimentos. E o que menos espera ao regressar ao seu lar é se sentir atraído por Camila, a filha da nova empregada, que é tão linda quanto teimosa. Davi lutará para resistir, mesmo sabendo que todas as chances estão contra ele e sua convicção — quase — inabalável. E Camila, pela primeira vez na vida, sentirá o que é o amor, e fará de tudo para chamar a atenção de Davi e, com seu jeito extrovertido e desinibido, enfim conquistá-lo e provar que lar é onde o seu coração está. E Davi logo se verá encantado por essa garota que acabou de conhecer e que já o está enlouquecendo. Agora, caberá a ele decidir se se entregará a esse amor e ficará de vez na fazenda com sua “pivete” de olhos castanhos ou retornará para a cidade grande, que sempre foi a sua paixão.
Leer másHabía que ser realmente valiente para llamar desde la entrada a las 12 de la noche cuando él había tenido uno de los días más agitados de su vida. Vincet Regal chasqueó la lengua y restregó su rostro en la almohada. El sonido del teléfono de la entrada al edificio no paraba de insistir y eso era solo señal que quien fuera que estuviera abajo no se iría.
-Maldición- murmuró aún sin abrir los ojos y agarró su celular que lo tenía anclado al teléfono.
Lentamente alzó sus párpados mirando el número para confirmar que fuera ese y descolgó en altavoz.
-Más vale que sea algo urgente porque no estoy de humor- después de casi 72 horas sin dormir debido a un viaje de trabajo y más de tres contratos cerrados lo menos que deseaba era que alguien perturbara su tranquilidad.
-Perdón señor Regal, pero dos mujeres lo están buscando aquí abajo. Una de ellas insiste en que es una buena amiga de usted, pero su nombre no está dentro de los contactos que usted ha dejado aquí abajo- respondió el custodio de la entrada.
-Dígale que soy su exnovia- Vincet pudo oír a lo lejos.
¿Ex? Bueno, estaba bastante dormido para pensar, pero de esas había tenido muchas. Las mujeres en su vida eran como el vino. Se probaba, se disfrutaba el momento y después a seguir el camino. No quería tener algo que lo atara, ya su vida laborar era bastante extenuante como para tener que estar cumpliendo los caprichos caros de una mujer. Acaso se pensaban que el dinero caía del cielo, no, él lo trabajaba muy duro.
-No sé quién es. Que se vayan, voy a colgar.
-Espere- el custodio parecía muy nervioso- Ella dice que es algo importante, que recuerde la deuda que usted tiene con ella. Que es mejor que las reciba.
El ceño de Vincet se frunció notablemente. Acaso lo estaban chantajeando. ¿Quién demonios se atrevía a eso? ¿Deuda? No recordaba tener alguna…
-Déjalas pasar- dijo con la voz ronca y los dientes apretados. Acto seguido colgó y arrojó el celular en la cama de mala manera haciendo que este rebotara.
Vincet chasqueó la lengua mientras se sentaba y echaba para atrás el flequillo negro y lacio hacia atrás. Se imaginó que era una de sus tantas ex queriendo chantajearlo, pero él… como que ya sabía cómo quitárselas de arriba, después de todo no regalaba información de su vida privada en los cortos momentos que estaba con ellas o sus aventuras.
Le gustaba ser libre, ya el trabajo administraba todo su tiempo, si quisiera compañía tendría una mascota y no, no la tenía.
Se levantó y se dirigió al baño donde se lavó el rostro. Al alzar la cabeza mostrando su semblante húmedo pudo notar ligeras ojeras, así como líneas rojas en sus orbes que hacía que el azul de sus ojos fuera más potente. Estaba mortalmente agotado. Y ahora en vez de estar durmiendo tenía que atender a una molesta princesita. O más bien… a dos.
Pocos minutos después, mientras tomaba agua en la cocina escuchó el timbre de la entrada y una sonrisa sínica apreció en su rostro. No tenía mucha paciencia para tratar con quien fuera por lo que no se había tomado el momento para cambiarse de ropa. Así que cuando abrió solo tenía el pantalón holgado de dormir a la altura de la cadera y una bata larga a juego que ni siquiera se había tomado la molestia de abrochar. Todo el torso marcado debido a los años de entrenamiento matutino constante quedó a la vista de la mujer que apareció frente a él y donde sus ojos primero lo recorrieron antes de llegar a su rostro.
Rostro que mostró una expresión contrariada.
-Tú- soltó en notable asombro.
Liliana había insistido lo suficiente para ser recibida, era una mujer acostumbrada a lograr lo que quería, y esa noche no sería la excepción. No se iría de allí sin lograr su cometido, por lo que una vez que le dieron luz verde para subir por el ascensor agarró fuertemente de la muñeca a la joven detrás de ella y la jaló, sin cuidar que enterraba sus largas uñas rojas la piel de la muchacha.
Cuando las puertas se cerraron Liliana soltó un suspiro y se acomodó su cabello color marrón en el reflejo de la puerta, así como ver que el maquillaje estaba en su lugar. Las capas de base y polvo para esconder cualquier imperfecto hacía que su cutis se viera mucho más joven de su edad real.
Miró por el reflejo a la chica de detrás.
-Cambia ese rostro, no es como si te fuera a prostituir a cualquier hombre. Mira donde vive, de seguro está forrado en dinero- entrecerró los ojos- Ya sabes lo que tienes que hacer Alicia, no vayas a replicarme cuando estemos ahí adentro, o sabes bien lo que puede ocurrir- le dijo la mujer en tono de advertencia antes de que las puertas del elevador se volvieran a abrir en el último piso del edificio residencial.
La joven que tenía la cabeza gacha la miró por el rabillo del ojo y apretó los labios, mas no dijo ni una sola palabra. Su muñeca palpitando y sobre todo sus palmas ardían allí donde sus propias uñas habían rasgado su piel en desaprobación. Lo más sensato sería negarse, sin embargo, ella no tenía esa opción.
En el pasillo al que ingresaron con alfombra en el suelo, y grandes ventanales solo había una puerta al final. Era todo un apartamento para ese piso.
-Así que el cabrón tiene más dinero del que me imaginaba- Liliana soltó un gemido -Bueno hace falta que esta vez me ayude y me pague lo que me debe- y comenzó a tocar repetidas veces el timbre sin considerar la hora que era. Ya sabía que el dueño de aquello estaba despierto.
Y no pasó mucho cuando la puerta se abrió dejando ver a un hombre completamente diferente al que ella recordaba, mucho más alto, desarrollado y atractivo de lo que tenía en su cabeza.
Es que desde la última vez que se habían visto habían pasado 20 años. Si 20 años.
-Tú- la expresión de asombro por parte de él, en su voz fue notable. La diferencia es que ella aparte de dejarse crecer un poco más el cabello y el maquillaje no había cambiado mucho, seguía siendo delgada, su altura promedio de un metro sesenta y rasgos suaves, aunque sus orbes oscuros eran tenaces.
-Ha pasado mucho tiempo Vincet, pero por fin pude encontrarte- ella enderezó su espalda e hizo gala de sus dotes con las que había conquistado a quien se le había puesto delante, uno de ellos era el hombre que estaba allí- Necesito tu ayuda.
Al momento Vincet frunció la frente y su mirada pasó de la mujer a la más joven que estaba detrás de ella, aunque no lo tomo mucha atención. Era como si esta no destacara a diferencia de la que estaba más cercana a él. Como si fueran polos opuestos.
-No sé realmente que quieras decirme después de tantos años. No se vengas a pedir dinero, no lo regalo porque no me sobra- sus palabras fueron secas y directas. Sabía muy bien que cuando ascendiera en ganancias las ratas comenzarían a rodearlo.
-Déjame pasar y lo hablaremos entre los dos, más bien, entre los tres- la mujer insistió sin intenciones de retirarse- Créeme que no es tu dinero lo que busco.
Vincet cruzó los brazos sobre su pecho obstaculizando la entrada a su apartamento.
No sabía que pretendía Liliana, aunque tenía claro que debía tener cuidado con ella. Era una mujer más inteligente de lo que aparentaba. Y ese rostro nunca lo olvidaría, solo la mujer a lo largo de la historia había sido capaz de engañarle su propia cara y esa era Liliana. Eso sin contar que había sido capaz de esconder un embarazo, y de que tenía una hija, incluso de él.
Cuando ellos habían conocido apenas él tenía 14 años, eran muy jóvenes y había pecado de ingenuo ante las provocaciones de una chica dos años mayor que él que ya tenía descendencia y que además tenía mucho mundo recorrido. Ahora no era ese chiquillo estúpido y no tenía la menor intención de dejarse manipular por la mujer.
O eso era lo que él creía.
Y lo que más se preguntaba… qué papel jugaba la joven detrás de Liliana.
💟Cinco Anos Depois💟 💫Davi 💫 Olho para a vista à minha frente. O céu está lindo! Uma leve brisa fresca toca meu rosto. Fecho meus olhos por um instante, curtindo o momento. Hoje é domingo, dia de almoço em família na casa dos meus pais. Quem diria que teria minha própria fazenda, minha própria família. Minha vida mudou tanto durante esses anos. Camila se formou na faculdade e agora cuida da administração da nossa fazenda e da de meus pais, e ela é muito boa nisso.A pedi em casamento assim que ela terminou a faculdade. A levei para passar um fim de semana na praia para comemorar e lá fiz o pedido. Nosso casamento foi perfeito, e a lua de mel, então, sem comentários. Ganhamos de presente dos meus pais uma viagem para a Argentina e foi incrível.Nosso amor só cresce cada dia mais. N
Camila Narrando...💗 Ao entrar em casa, vejo que minha mãe ainda está lá. Acho que não foi trabalhar hoje. Ela parece abatida. Fico preocupada. Vou até ela que está sentada em sua cama com as mãos no rosto. — Mãe, está tudo bem? – Me sento ao seu lado. — Está sim, filha. Não é nada demais. – Ela limpa as lágrimas e força um sorriso. — Você pode se abrir comigo. – Seguro sua mão. – Pode me contar qualquer coisa. — Seu pai veio aqui de manhã. – Olho para ela assustada. — Ele te machucou? – Analiso ela dos pés a cabeça com o olhar. — Não. Pedro queria me convencer a voltar com ele. – Solto uma gargalhada sarcástica. — É muito sem noção mesmo! Nossa vida está bem melhor sem ele. Pra falar a verdade, mãe, não sei como conseguiu ficar com aquele traste tanto tempo. — Foi por você, minha princesa. – Ela acaricia a minha bochecha. – Seu pai me ameaçou quando você nasceu. El
Camila geme em meus braços de um jeito delicioso, seu corpo suado colado em mim. Seu quadril se movimenta no mesmo ritmo que o meu. Ah, como adoro essa sensação de tê-la por completo. Saber que não só seu corpo é meu, como também seu coração. — Davi... Não sei se vou conseguir me segurar mais. – A voz de Camila muda de um jeito quando estamostransando. Fica tão sensual. — Não se segura, gatinha. – Me aproximo de seu ouvido. – Amo ver o prazer estampado em seu rosto enquanto goza. Acelero meus movimentos, indo o mais rápido e fundo possível. Colo minha testa na dela. As unhas de Camila arranham minhas costas. Sinto ela estremecer em meus braços e também me entrego ao prazer gozando junto com ela. Dou um beijo em sua testa e me deito ao seu lado ofegante. — Você é incrível, minha linda. – Tiro a camisinha e a coloco em cima da embalagem no criado-mudo. Camila me dá um beijo e se deita no meu peit
Após passarmos a tarde toda em família, comemorando o aniversário de Camila, a deixo em casa para que se arrume. Ontem mesmo fiz uma reserva no hotel mais próximo possível, pois não sei como será a noite; se ela vai querer voltar para casa ou não. Esse hotel não é muitoluxuoso,mas é bem avaliado. Possui um pequeno restaurante e os quartos são bem bonitos, pelo que vi nas fotos da internet.Pedi que arrumassem o quarto especialmente para uma comemoração a dois. Até vinho pedi que deixassem no quarto, próximo a hora em que agendei. Me olho no espelho e acho que estouàaltura de sair com a mulher mais linda do mundo. Dou uma última arrumada no cabelo, passo perfume e estou pronto. Olho no relógio e 20:45. Já está na hora de buscar Camila. Pego a chave do carro e a carteira e dou umaolhadapra ver se ela está abastecida. Me despeço de meus pais e sigo a caminho de sua casa.Chegando lá, bato à porta, e quando vejo Cam
(...) Hoje é aniversário de Camila. Fiquei sabendo ontem de manhã por sua mãe. Depois daquela noite que brigou com Maiara, ela tem andado desanimada, e não gosto de vê-la assim. Tentei conversar com ela para saber o que foi queaconteceu,mas ela só me fala por cima. Não conta os detalhes. Quero que hoje seja um dia muito especial para ela. De manhã a deixei na faculdade, como todos os dias. Fingi que não sabia sobre seu aniversário. Estamos preparando uma linda surpresa. Minha mãe, eu e Conceiç
Tiro Camila de cima de Maiara o mais rápido possível. Posso ver que ela está com os olhos vermelhos, segurando a vontade de chorar. Isso corta meu coração. Alguma coisa muito grave aconteceu aqui. Eu só preciso saber o que foi. — Suapatricinhade merda, eu te odeio! – Camila grita com todas as forças e se debate em meus braços. –Mesolta, Davi! Eu preciso acabar com ela. Fazer ela sangrar. — Você é louca, menina. Parece um animal selvagem. Tem que viver no mato mesmo. – Maiara se levanta e começa a arrumar suas roupas. –Elaestá louca, Davi. Eu não fiz nada. Estávamos conversando normalmente quando ela me atacou. Algo dentro de mim me diz que não foi isso que realmente aconteceu. Pelo que conheço de Camila, ela nunca iria para cima de uma pessoa por motivo besta. Ainda mais que ela está com ódio de Maiara, então o que aconteceu aqui ia muito além do que realmente ela está falando. — Ca










Último capítulo