Sin embargo, Manuel cedió por simpatía: ―Solo tienes cinco minutos.
―Gracias ―respondió Ana antes de que la puerta de la sala de interrogatorios se abriera y cerrara.
Al ver a Ana, los ojos sin vida de Marisol finalmente mostraron un destello de emoción. Ana se sentó frente a ella y fue directa: ―Lorena aún no ha despertado.
Marisol movió los labios sin emitir sonido alguno.
―El tiempo es limitado, así que seré breve ―continuó Ana―. Primero, ¿tu esposo es Nicanor Sarmiento?
―...Sí ―respondió Mar