¡Definitivamente estaba desquitándose por Viviana!La relación entre ambos le parecía muy peculiar a Ana.
Pero no podía hacer suposiciones sin fundamento.
Eso podría afectar negativamente a Viviana.
—¡Ana, este es un asunto familiar que no te concierne! —gritó Samuel.
No tenía derecho a opinar.
Ana no se alteró. Chasqueó la lengua. —Mira, no he dicho nada. No te pongas a la defensiva. ¿Acaso tú mismo te consideras un cobarde?
—¡Ana!
—Señor Ramírez, esto es una comisaría. Le sugiero que controle s