Selina estaba confundida. Maldición, Paula había enloquecido completamente. La idea de difundir rumores sexuales sobre una chica despertó un sentimiento de rechazo en el interior de Selina. Apretó los labios mientras su mirada se tornaba fría.
—¿A quién llamaste? —preguntó Selina.
—¡A Mateo y Gabriel! —respondió Paula.
Selina entendía por qué Paula llamaría a Mateo, pero ¿por qué también a Gabriel? Ana no tenía ninguna relación con los Urquiza.
Al notar la confusión en los ojos de Selina, la mir