Paula sonrió con malicia, sintiendo que la mitad de su frustración anterior se había disipado instantáneamente.
—¡Se lo merece!
Ahora ya no podrían irse a un hotel, ¿verdad?
Selina estaba sin palabras. Sabía que Paula tenía un carácter arrogante e impulsivo, pero jamás imaginó que pudiera ser tan mezquina.
Se colocó los auriculares.
—Tengo cosas que hacer, así que me voy. Paula, no me llames para este tipo de situaciones otra vez.
¡Era completamente Paula creando problemas sin razón! Selina se s