PUEBLO COSTERO.
—Adrián, ¿puedes bajar la velocidad?
—Quédate tranquila yo sé lo que hago.
—No es necesario que corras tanto, ya estamos llegando a la casa.
No me responde, sé que está enojado.
Bueno, ya llegamos, ahora sí viene la explosión.
—¿Quieres un café?
—Quiero un vaso de whisky, si no tienes, voy a mi auto, allí tengo una botella.
—No tengo whisky, pero si tengo vino.
—Eso está bien.
Le busco el vino y un vaso.
—¿No me vas aco