Esa tarde fue el renacer del amor que por un poco más de dos años estuvo oculto, mi cerebro volvió a recordar cada uno de los espacios de su cuerpo que creí olvidado.
Nos amamos como queriendo recobrar todo el tiempo que habíamos perdido, no hablábamos sólo nos acariciamos, nos besamos y entre jadeos y suspiro el sol se iba ocultando, para darle la bienvenida a su eterna enamorada, la luna.
—Adrian ya es muy tarde tengo que irme.
—Cuando nos volvemos a ver, ahora que te encont