Ares
Sabía que estaba enojada, podía ver como la rabia se escapaba por sus poros. Aunque no estaba seguro de que se encontrase enojada conmigo. Más bien parecía furiosa consigo misma y comenzaba a creer que era porque sentía cosas por mí, así como yo por ella.
—Es algo que puede pasar, no podemos arriesgarnos a salir lastimados, no puedo soportar que alguien nuevamente juegue conmigo, o con él.
—Esto es por lo del beso, ¿sentiste algo, no? —Tragó saliva —. ¡Necesito que me lo digas!
—Me está