Siento su mano deslizándose lentamente desde mi muslo, recorriendo mi vientre y subiendo hasta mi cuello, donde se detiene y me sostiene con firmeza.
Mientras sujeta mi cuello, acerca su boca a mi oído y susurra, con voz ronca, no me provoques, mi Emma.
La manera en que me tiene contra su cuerpo, su mano firme en mi cuello y ese susurro lleno de advertencia... cada centímetro de mi piel se eriza.
Les juro, esta es la escena más erótica que he vivido en mi vida.
Sus labios rozan apenas la piel de